El Palazzo es una mansión histórica del siglo XVII inmersa en una finca de más de 30 hectáreas, que abarca un bosque centenario, un olivar, plantaciones de cerezos y nogales y terrenos cultivables.

El lugar fue objeto de muchas transformaciones al correr de los siglos: primeramente, fue una “villa de campo” en la época romana, después torre fortificada en la Edad Media; en el siglo XVI el palacio tomó su apariencia definitiva, después de unos trabajos de ampliación muy importantes comisionados por los Condes Baldeschi, propietarios de la finca desde unos años, y ejecutados por arquitectos locales inspirados en el estilo de Sangallo y Alessi.

El palacio dejó ser una finca rural para volverse un “lugar de ensueño” y una “pequeña Arcadia”, como lo atestiguan las ruinas, las estatuas, las grutas y el manantial que se hallan en el parque en nuestros días.

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Entre 1846 y 1861, cuando Umbria pertenecía al Estado de la Iglesia, el palacio se convirtió en silla de la Delegación Pontificia, pues el Conde Alessandro Baldeschi se había trabado fraterna amistad con el Papa Pío IX, quien lo había elegido Delegado.
Cuando la familia Generosi adquirió el palacio en 1961, estaba totalmente descuidado, pero una restauración muy cuidadosa ha restituido a la mansión su esplendor de antaño, en varias fases durante más de treinta y cinco años: la fachada austera y elegante, típica de el estilo de los palacios nobles del Renacimiento, encierra salones y habitaciones magníficas y variadas.

Los Generosi viven en una área privada del palacio; el espacio restante está subdividido en 19 habitaciones para los huéspedes, que han conservado el encanto de los siglos pasados. El palacio posee un comedor notable, decorado con frescos del siglo XVII, con el cielo con artesones pintados y un hogar decorado con un escudo de armas. La capilla consagrada contiene un altar neo-gótico en madera polícroma esculpida. |